viernes, 15 de noviembre de 2013
Respuesta a un secesionista no nacionalista
Espero que no se tilde mi artículo de "Raholismo" o cualquier exageración o ridiculización de mis argumentos e ideas expresadas ya, aquí, desde largo tiempo. En respuesta a unos argumentos que un antiguo y viejo compañero de infancia, estudios, e incluso hasta vecino, ha esgrimido sobre mi comentario en una red social, respecto al insigne mesías de los nacionalista y ERC (O.Junqueras). Me dispongo a rebatir sus ideas centrales con las que me muestro radicalmente en contra. Trataré de ser analítico, preciso y conciso en el desmantelamiento de tales ideas peregrinas, que si bien demuestran un gran interés y conocimiento sobre la política por parte de quien las exponía, y así me consta, no dejan de ser ideas imprecisas de un mal-entendimiento de la política y un fallido, por no decir, extravíado y pervertido análisis de la realidad actual, a mi entender.
Para empezar, a partir de la experiencia personal de un servidor, en cafeterías, bares, clases deshabitadas de la UB, y distintos foros y espacios en los que tengo contacto con activistas, militantes, individuos civiles a secas, entendidos, eruditos sobre el tema y demás tipología social. Me he dado cuenta de que los politólogos, o estudiantes de ciencias políticas, tienden a reducir la política a democracia, en el mejor de los casos, o a lucha de relaciones de poder y clase, en el peor. Tienden a valorar la corrección o incorrección, validez o invalidez, de una actuación, discurso o idea política, según si es democrática o no, es decir, según el marco y perspectiva valorativa democrática. No solo regulan la vida práctica y la "realpolitik" sino que pretender tiranizar la misma teoría política, la vida teorética a partir de principios dogmáticos y reductores, como si fuera una subasta de muebles viejos y una lonja de pescado fresco, me parece un ataque a la objetividad, a la verdad, a la exigencia arguemntativa, al discurso y a todos aquellos pensadores que haciendo y valorando teorías y sistemas políticos en extensas obras, jamás nombran a la democracia, ni la usan de conejo de chistera. El horizonte es la simplificación política y la reducción de espacio público de aparición a un sistema de aprobación mayoritaria.
Las ideas que exponía y se contraponían a las mías eran:
a) Él sostiene que con la actual España de derecha reaccionaria imperante, prefiere un auto-gobierno, no independiente pero que se organice 100% por sí mismo en tanto que comunidad, a lo que yo respondo: como si no hubiera derecha reaccionaria en Cataluña, y es precisamente la hegemónica en medios de comunicación y espacio público institucional (dominada por el grupo Godó, "conde" de Godó, ¿la derecha catalana le parece menos reaccionaria o rancia que la española?) que domina por completo el proceso secesionista. Incluso ERC apoya en medidas económicas a CIU y esta dispuesta a vestirse de corderino, siendo un lobo de la estepa. Por cierto, si defiende la secesión por la presencia de una derecha reaccionaria y rancia como él dice, y en lo que estoy plenamente de acurdo. Qué le hace pensar que teniendo un estado propio eso no lo va a tener, de igual manera, la política no es solo un gobierno, sino un estado o marco político, si no te gusta el contenido (gobierno) cámbialo o haz lo posible para cambiarlo, no veo porque hay que cambiar el marco, la forma (estado o sistema político en unidad nacional)
b) Me recrimina que puedo no estar de acurdo con el proceso nacionalista, pero que es legítimo y es respaldado por la población, yo respondo lo ya dicho anteriormente, y le acuso de ser corto de miras, ya que eso lo dice en contraposición a mi escrito sobre Junqueras, como si no hiciera falta escribir en contra. A parte, no contempla que no hay un "dato" o un "hecho" objetivo que respalde tal atrevida aseveración, ya que la mayoría dudo que la conozca por completo, a no ser que sea por ciencia infusa. A parte de que es, una obviedad, el que puedo o no estar de acurdo, más faltaría y claro esta. Esto responde al pensamiento Alicia también imperante por las facultades de políticas o en la misma ideología secesionista bien-pensante, ingenua, incrédula y que ha perdido todo horizonte y perspectiva de "lo político"
c) Su reivindicación de las CUP como un partido "anti-status quo" y que postula una igualdad y justicia social, me parece un mensaje clerical, agustiniano, una ingenuidad y candidez alejada de todo proceso de madurez ilustrada, propias de toda nación sería creciente, cosa que pretende ser Catalunña. Recordemos que las CUP reivindican la independencia y la constitución de lo que llaman "els països catalans" ¡no creo que haga falta decir nada más! A mi juicio es un disparate y una arbitrariedad, una memez digna de aquellos que viven del eterno espíritu revolucionario, la archi-fosilizada izquierda orgánica y vertical y la más paladina invención de lo social. Piensan que crear y derogar fronteras pertenece aún al dominio de sus juegos de infancia, las ilusiones, esperanzas y sueños de aquellos que representan el pensamiento Alicia, es mejor que no sean interpretados y atendidos más que precisamente ahí, en un salón de juegos infantiles, no en un parlamento. El presentarse a si mismo, como un secesionista pragmático, un defensor del autogobierno de las comunidades, no es más que el jugar con palabras enmascaradas, falsas ambigüedades y ficticias nociones de la administración. No será un nacionalista o romántico herderiano, defensor de la "raza" o el espíritu heideggeriano y destino del pueblo, pero sí que sostiene una postura alejada de la política, que como ya he mencionado en anteriores artículos, es el espacio "entre nosotros", el hecho de la pluralidad de los hombres y no los colectivos, ya que esta es individual y no plural. Su mal-entendido viene precisamente de concebir a Cataluña como una unión totaliza-dora y unida, cosa que no es así. No defenderá la unión por identidad, pero sí la unión en autogobierno e intereses comunes, pero es precisamente eso lo que también es falso y una perversión de la realidad.
d) Por último, rememora la frase expuesta al fin del manifiesto comunista: "obreros del mundo uniros" me parece un claro ejemplo, de la falta de visión y análisis actualizado de nuestro presente, de nuestra actualidad, y del cambio y transformación del mismo contenido, al que la forma debe adaptarse como decía Stalin en "socialismo o anarquismo": las condiciones materiales y las fuerzas productivas, esto es la infraestructura, son las que determinan la cultura, las religiones, ideologías y conciencia, esto es la estructura de la sociedad. Argumentos peregrinos y paladines como estos, no pueden ser tomados seriamente viniendo de un teórico político o politólogo como es mi compañero, es necesario que abandone sus palacios de invierno, su posición de intelectual orgánico o popular y piense como el reducto universitario al que pertenece le permite, esto es, desde la libertad constitutiva absoluta de lo que se presupone una universidad, académica, potente, reflexiva, intelectual y des-ideologizada. Desde la reflexión crítica, y no las soluciones enlatadas como los golpes de legitimidad democrática, que piense la raíz y desde un esquema sistémico de hondura política, pensamientos originales e independientes, no consignas vulgares y populares, como la justicia e igualdad social, un nuevo orden estatal sin matizar cúal, un "uniros proletarios de todos los países", y falsos intentos de disfrazar un secesionismo romántico como la medida más útil.
Como resumen añado, que no ataco a la persona sólo a sus ideas, su persona merece todo mi respeto y si cave admiración, pero sus ideas, si se dan de tal forma, pueden ser atacadas sin piedad, como es el caso. Añadir, que la visión de la política que sostengo y vengo defendiendo, esta harta-mente expuesta en distintas entradas de este blog, y que por con siguiente no veo necesario volver a repetir y extender mi entrada de hoy hasta la ex-tenuidad.
sábado, 9 de noviembre de 2013
La tercera vía, ante la pérdida de Mundo
En las últimas semanas, la gran exaltación nacionalista ha reculado, los grandes posibles logros, la voluntad emancipadora, la gran heroicidad y los aire de victoria, se difuminan y disuelven en el horizonte de experiencias políticas comunes, así lo ha determinado la negativa abusiva e irracional, no dialógica sino analógica de un gobierno que no gobierna y un estado que ya no representa. En una posición distante, frente a la sociedad y el mundo político, y frente a los problemas y desafíos que plantea, el ejecutivo permanece invisible e inaudible.
El gobierno central o unionista, no ha sabido resolver la papeleta, no ha sabido jugar al diálogo ni al debate, no ha conseguido reunir al grupo secesionista, que por mucho que me pese, obtiene un gran y abrumador apoyo dentro y fuera de Cataluña, y problematizar y polemizar las demandas, disposiciones, intenciones e intereses de ambas partes. Todo hay que decirlo, ninguna de las partes, ni unionistas ni secesionistas, nacionalistas españoles o catalanes, entiende el juego de la política, de la acción y la palabra, ninguno entiende que lo propio de la política ese "entre" nosotros, ese espacio que nos separa a los distintos y diversos, ese espacio plural constitutivo de libertad, que representa la libertad política, y la condición de gestionar y administrar desde la palabra. El que posibilita establecer las relaciones de realización o reconocimiento entre unos y otros, y con nosotros mismo, esto es entre colectivos e individuos, con sus propios intereses, pero que comparten un "mundo" (Welt), esto es un espacio de significación y sentido político, de lo común y colectivo, lo que compartimos, que no es, ni mas ni menos que lo público.
Las naciones no se constituyen por colectivos o peticiones de la mayoría, de la misma manera que la simple voluntad no basta para hacer bien las cosas en lo personal o lo profesional, puedes tener muy buena voluntad y las mejores intenciones para hacer algo, y cometer un daño irreparable. De la misma manera, el mero colectivo, de facto, no constituye nada. Es necesario la creación de "mundo" contingente e inesperado donde aparecer, interrumpir o irrumpir, y ese es precisamente una nación política ya establecida. Esta debe cambiarse y moldearse según necesidades racionales, propuesta razonables, proyectos sometidos al criterio y evaluación de principios justos y libres, principio primeros que están dados en el mundo, como diría Aristóteles. Y no meros actos de resentimiento, pertenencia a la tierra y entorno, conceptos propios de los animales, sino a un mundo propiamente humano.
Propiamente humano, quiere decir, en que se asumen las múltiples, expresiones, problemas, y requisitos de la existencia en cuerpos políticos, esto es, la racionalidad, la conciencia "para y hacia algo" y la libertad constitutiva individual en política. No valen creaciones de ficciones identitarias, abstracciones emotivas y sentimentales que abarcan y representan a colectivos enteros, los sistemas políticos basados sobre cuerpos familiares, con relaciones de fraternidad y hermandad, son apolíticos y extra-mundanos. El amor y este tipos de sentimientos (propios del pensamiento Alicia altamente extendido en nuestra época) no pueden estar en la mesa de negociaciones, y es precisamente el sentimiento de catalanidad, el "jo hem sento català", lo que conduce ha no admitir sus peticiones apolíticas y sus demandas extra-mundanas.
El mundo es lo que nos relaciona e interpela a distintos y diversos, lo que nos hace pactar y consensuar, discurrir, conceder y ceder. Pero la identificación de "lo otro", de la alteridad y lo ajeno, la negación de mundo y en consecuencia separación de cuerpos legislativa-mente, históricamente y políticamente unidos, basada en el catalanismo, idea-fuerza que contiene todo ese conjunto de relaciones familiares, de hermandad en una sola tierra y demás... Es lo que conduce a la perversión de la política. Conduce al derrumbe de de la emancipación racional y consciente, a la no ilustración de los pueblos, de la sociedad y al no apego a la objetividad como norma y ley.
De la misma manera, los unionistas también cometen ese erro, de no escuchar, de no atender y de negar sin argumentar, más que lo mismo formalmente, pero con distinto contenido nacional, misma posición pero a la inversa. Difícilmente puede pensarse el problema, ya que se escapa del margen, del marco y esquema del discurso y la palabra, todo serán opiniones, legitimaciones epidérmicas y voluntades gratuitas, ingenuas y pueriles de lo que quieren ser, sin pensar en ser, simplemente queriendo.
Como decíamos al principio de este artículo, no se ha sabido resolver la papeleta políticamente desde el gobierno central, visto lo cual, el nacionalismo catalán, se ha planteado la tercera vía, la moderación, el conceder y ceder demandas, intereses y exaltaciones, en rebajar la exigencia de su voluntad y en pensar vías alternativas, para solucionar el problema. Podemos decir: que no hay mal que por bien no venga, aunque jueguen al ratón y al gato, y no al debate entre hombres.
martes, 29 de octubre de 2013
Programa político gadameriano
No pretendo sentar cátedra, o dar doctrinaria-mente, grandes respuestas y soluciones a los grandes problemas y desafíos políticos más inminentes, inmediatos y primordiales de nuestra era. Pero sí me gustaría rescatar, no desde un plan de soluciones generales de humanismo universal, las grandes contribuciones de racionalidad, libertad y conciencia emancipada y emancipadora que la tradición nos proporciona.
Por eso postulo, lo que he llamado: "el programa político gadameriano", que como el mismo autor expone en los fundamentos filosfóficos del siglo XX, consiste en una actualización de la tradición del pensamiento griego, y las reflexiones y dimensiones políticas que nos transmitieron, que a mi juicio, son verdades contundentes, y apoyan los principios sostenidos por mi, en otros artículos y escritos. Esto es, la recuperación de la pregunta por la autoconciencia, la máxima del: "conócete a ti mismo", y la aportación de la conciencia y dimensión ético-politica, en el sentido de racionalidad que constantemente esta renovando y fundando estructuras y discursos políticos, evitando el olvido, espejismo y el "fenomenismo" de lo político, esto es, del poder y la dominación. Un recordar constante de la palabra y la acción como constituyente y edificación de la realidad de la Polís.
Otros dos puntos esenciales de la política gadameriana, son la revitalización de Kant y Hegel, el primero en la aportación del pensamiento como "ontologización del presente" como diría Foucault. Es decir, dotarnos de un propio sentido, pensar la actualidad bajo el imperativo de la constante revisión del presente, y la pretensión de configurar una sociedad que entre en una "mayoría de edad". Y rescatar la crítica de Hegel a la conciencia subjetiva, hay un más allá de la subjetividad y la opinión, un pensar de lo absoluto desde la razón que puede llegar al auto-conocimiento. Probablemente, no hay que tomar al pie da la letra la teoría hegeliana, pero sí andar por las sendas que su pensamiento abrió, entendiendo que hay que abandonar los discursos científico-técnicos performativos, para pensar la realidad socio-política, y fortalecer la filosofía como "episteme" y la razón auto-suficiente y autónoma, capaz de conocer la realidad humana.
Toda esta demanda, de rescatar la racionalidad humanista, el fortalecimiento de la filosofía como pensamiento critico-reflexivo sobre cualquier objeto, y como conocimiento y saber específico propio del hombre, viene a colación de la desaparición de las humanidades, en especial de la filosofía de los planes educativos nacionales, de la "conciencia épocal" de la tecnificación y la hegemonía de la ciencia que amenaza la conciencia del hombre, imponiendo discursos imperativos de normalización y regulación social, imperativos socio-políticos regidos por la economía creciente y sistema productivo, el intervencionismo de la burocracia en la privacidad e individualidad, la organización y opresión jurídica y legislativa que regula nuestras vidas, y un sin fin, de producciones de discursos imperantes a los que estamos subordinados y alienados.
Esta descripción del problema de nuestra época, es de sabidas conocida, pero los mensajes que constituyen nuestro tiempo, y que detecto a través da la actualidad informativa, la tendencia e intenciones del gobierno, de las empresas y los grandes núcleos estructurales de poder oculto (estructuras y tecnologías de la subjetividad varias, desde; instituciones burocráticas, tribunales, escuelas, hasta gimnasios y estructuras de ocio), tienden a una postura claramente intervencionista de la vida, desde una pasividad e inconsciencia acrítica de los civiles. La precarización del trabajo y las condiciones materiales, el imperativo y mantra, de la inevitabilidad de los acontecimientos políticos y decisiones económicas, y la fuerza objetiva de la historia, nos conduce a un "Destino del Hombre", un destino planificado y construido, determinado y pre-fabricado por intereses y lógica del capital. Fundado en la necesidad de supervivencia y beneficio, del sistema productivo, distributivo de riqueza y consumo de mercancías, sin que el "miedo al rojo" resucite.
Veo una radicalización mayor: las presiones de la COE en favor del despido libre, la destrucción de un sistema educativo, imposibilitando el acceso a las clases proletarias y obreras al mismo, y eliminando las oportunidades de ilustración educativa. Ampararse en la realidad y el devenir objetivo y determinista de la historia y situación política artificial y pre-fabricada en conveniencia, para legitimar y justificar sus decisiones políticas altamente ideológicas, ideología que nos sume en formas de dominación y opresión difíciles de combatir, ya que son hegemónicas y comunes en el centro de la gobernanza europea, en una Europa que ha perdido la razón, la conciencia y la libertad, como he venido reivindicando en este artículo y creo que los sujetos componentes de la sociedad deberíamos retomar.
De ahí, la necesidad de diálogo, debate e interpretación de la tradición humanista, una política humanista que ponga la razón pura de los fines, en el centro del debate público, y al "hombre", como centro y núcleo de la política, y por lo tanto, de su destino. Y no, en instituciones automatizadas, conciencias de la gobernanza mediatizadas e instruementalizadas, estructuras tecnificadas y discursos cientifistas performativos, debemos pues, recuperar, por obvio que parezca, el programa político gadameriano, o como lo llama Habermas: "la urbanización de la provincia heideggeriana" .
sábado, 26 de octubre de 2013
La doctrina Parot en disputa
La enunciación de la decisión del tribunal de Estrasburgo, tumba la vigencia y sustancialidad de la doctrina Parot, jurisprudencia establecida en años, en que combatir el terrorismo era tarea y preocupación del estado. Distanciado del ruido de los medios, de la escritura caliente, rabiosa e inmediata, la enunciación de la cancelación de tal doctrina, que era injusta desde el estado de derecho y la propia legislación de derechos humanos, sienta como una bocanada de aire fresco rejuvenecedor, para las conciencias épocales sumidas en la ideologización de lo estético y de los procesos ontológico-objetivos del devenir de la historia.
Los cuidadores del progreso del espíritu objetivo colectivo, y su encarnación en cuerpos políticos articulados, en dispositivos de poder factuales y demás mecanismos de la administración, han mal interpretado y pervertido la vindicación en favor del estado de derecho y el estado político, para convertírselo en un pretexto y excusa para la excarcelación gratuita, mientras que el conservadurismo mediático y político ha sumido como derrota y ataque, lo que es una reivindicación de lo justo y la razón objetivadora de estado moderno.
La doctrina Parot, vulneraba principios éticos inquebrantables e invulnarables, que la civilidad y la política deben respetar, no como algo ajeno que aceptan o asumen, sino como algo integrador y constitutivo de su esencia, esto es, asumir que la razón de estado, es la objetivación de la subjetividad individual, sin suprimirla, pero sí enmarcándola, delimitándola y encuadrandola bajo los esquemas y estructuras de la racionalidad política humanista, configuradora de una verdad o realidad común, intersubjetiva y objetiva que nos representa y protege a todos "nosotros". Con ello quiero decir, que las decisiones objetivadoras y universales que toma tanto el estado, en este caso la delegación voluntaria de las funciones de dejarse ser interpelado e impuesto, y ceder soberanía y poder vinculante, a un tribunal internacional, componente de un "macro estado occidental" (entendiéndolo como idea, y no entrando en la factualidad y concreción técnica del mismo), no son opiniones de la conciencia personal y subjetiva, sino la objetivación de la verdad que por el método que sea, nos hemos impuesto y revestido.
Por lo tanto, la opinión de de cada individuo, motivada por cuestiones psicologistas, subjetivas, experiencias personales particulares y concretas, de sentimientos y emociones individuales no son los criterios con los que el estado decide y delibera, sino desde una perspectiva política, esto es racional. Por lo tanto, la anulación de jurisprudencias o leyes injustas, aún para nuestros enemigos, son un motivo de realización y reconocimiento de nuestra integridad como sistema político. Este debe funcionar como un juego de poderes, entre nosotros, destinado a proporcionar el espacio necesario para el desarrollo de lo genéricamente humano en una libertad regulada constitutiva, en un marco de pluralidad, reconocimiento y derecho, es decir de garantías que el pacto y concesión del poder de cada cual, a una unidad centralizada y totalizadora nos proporcione tal realidad y mundo de la vida propiamente humana y emancipada de cualquier subordinación e imposición no consensuada, pactada o racional.
Nadie con un mínimo de sensibilidad, humanidad y compasión, no empatizaría con el sentimiento de derrota, insatisfacción e injusticia que padecen las víctimas, pero eso sólo puede llevarse a cavo en el plano subjetivo y personal de lo privado e intimo. Pero en la acción pública, aquella que nos interpela y relaciona a todos, aquella que nos demanda e incluye, a los integrantes de un mismo sistema y espacio político, debemos defender el pacto y el consenso, y responsabilizarnos de lo justo, del derecho, y de la cesión de nuestra acción concertada, que esta a disposición de la razón objetiva. Debemos ser coherentes con la realidad y mundo que nos hemos dado y construido, no olvidar que el fundamento último debe ser ilustrado, humanista, racional y maduro.
De ello, derivamos, que aunque venzamos a nuestros enemigos extra-políticos, como son los terroristas, que ni juegan al juego político, de la acción de la palabra y discurso en el espacio público, visible y señalable, sino a la guerra asimétrica, a la ocultación, y que están en un espacio y sistema, no político, fuera de lo político, y por lo tanto son enemigos de nuestro sistema, deben ser asimismo procesador y enjuiciados desde nuestras normas y reglas, no desde la barbarie. Debemos representarnos y afirmarnos a nosotros, como comunidad política en todo momento, incluso en el combate y la violencia. Desde este punto de vista, el uso de la violencia, es legítimo, pero el imperativo de "hacer justicia" no es desde el resentimiento, la venganza, lo impulsivo o el salvajismo, sino la proyección de nuestra forma y organización, esto es la razón, el derecho, la libertad, el discurso y la palabra pública.
martes, 17 de septiembre de 2013
La imposibilidad de la política, ante la autoafirmación catalanista
Tras la lectura de uno de los textos, más reveladores e ilustrativos de la doctrina nacionalista, en la primera mitad del siglo pasado ( Atoafirmación de la universidad alemana), uno se da cuenta, de la similitud y semejanza existente, entre los movimientos nacionalistas a lo largo del siglo.XX. Movimientos políticos sostenidos y fundamentados en la irracionalidad de las raíces étnicas e históricas, la tierra, la cultura objetiva y la nación como pueblo espiritual. El texto del insigne filósofo M.Heidegger, usa de pretexto, el discurso inaugural del rectorado de la universidad de Friburgo (1933-1934), para elaborar una tesis sobre la necesidad de crear espacios institucionales, capaces de producir y crear, a los hombres del destino del pueblo alemán.
Esas estructuras comunes, dependientes y necesarias para el pueblo alemán, son las universidades. Que producirán el discurso idóneo para la conversión ideológica, y según el propio filósofo alemán, facilitar el surgimiento de hombres capaces de corresponderse con "la esencia del pueblo alemán" y la realización de su propio "destino". El lenguaje criptico, oscuro, resbaladizo y elíptico, del autor, dificultan la comprensión y trascendencia de alto calado político, que este discurso inaugural celebérrimo, contiene, bajo la forma de un parlamentarismo académico, in-ofensivamente exaltado y exagerado. Impropio de una universidad que se pretende, realmente autónoma del poder político.
No es menester aquí, resumir el texto o comentarlo, sólo resaltar, algunas coincidencias y parecidos de la doctrina implícita, expuesta por el autor de ser y tiempo, y el nacionalismo catalán. La lógica del propio movimiento, se asemeja en ambos casos. Entienden que es necesario autodeterminarse, ya que fuera de toda imposición u obstácuo exterior, y disfrutando de una absoluta libertad, podrán determinarse a "sí mismos" como unidad esencial, irreductible e indisoluble. Pero para ello, es necesario, la autorefexión acerca de quién o que soy. Un: conócete a ti mismo a lo moderno. Tras la conclusión del "quiénes somos", es necesaria la autoafirmación, es decir, el reconocimiento, singularización y selección de los representantes que guían y dirigen el colectivo o movimiento. Esto implica una delimitación, tanto del espacio geográfico, como del colectivo al que se selecciona, para afirmarlo y re-alzarlo, para emancipar-lo o desligarlo, de lo que no le deja ser, lo que ontológicamente es.
Vemos pues, como las ideas políticas que habitualmente reflejan complejos conceptuales, y que ellos se otorgan a si mismos. Realmente, reflejan simples localismos, sentimientos de pertenencia y posesión, no referencian más que geografías, lenguas, canciones, símbolos y alguna que otra butifarra catalana. Y no esos exaltados principios, ideas elevadísimas y esencias nacionales. Según, este paralelismo, podemos decir que el catalanismo secesionista en concreto, se constituye como una sola unidad totalizadora, frente a otra unidad totalizadora exterior, que la subordina y rige. Esto se deduce de los movimientos institucionales, administrativos y políticos, que el gobierno catalán lleva a cavo en el espacio público, en la política exterior e interior. Apoyada y asentida por la población civil representada en ideales nacionales.
Algunos aludirán, a la distinción entre nacionalismo e independentismo, para diferenciar términos e ideologías. El indepndentismo es simplemente una idea-fuerza, que no se define o concreta, puramente formal y artificial, que no se singulariza en nada por si misma, dependiente de contenido político discursivo. Un pueblo injustamente oprimido, puede tener anhelo de libertad y pretensiones independentistas legítimas. Pero en el caso catalán, vemos por un lado, que la mayoría -al menos en la macro-narración de su ideología, y en su realpolitik se ve reflejado- son nacionalistas ( la refutación del nacionalismo, ya se ha expuesto con anterioridad en distintas entradas de este mismo blog).
Y la otra parte, juega a la indefinición de no apostar por nada concreto, se limitan a la indeterminación, vaguedad y ambigüedad de ser "independentistas", sin reparara, en que cuando su posición se particularice, perderá fuerza e impacto. Se humanizará y normalizará, entrando en el terreno del que jamás tubo que escapar, este no es otro, que el círculo de la racionalidad política, el espacio "entre nosotros". Y no, en la distancia de la abstracción irracional y la altura de la idealización incomunicativa, que elimina cualquier posibilidad de palabra y acción en el espacio o red de relaciones de reconocimiento, identidad y realización. El espacio de la política, es pues, el que se da dentro de la pluralidad, aceptando la diferencia y distinción, teniendo en cuenta lo que nos separa más que lo que nos une, como posibilidad de pacto y acuerdo puntual y no eterno. Aceptando la artificialidad y fragilidad de la política, y su libertad constitutiva, es como debe reconocerse cada individuo o sujeto particular en el espacio común, y no según colectivos que imposibilitan tal relación, o monopolizan la voluntad y espacio público de aparición de los ciudadanos, como hace el gobierno y parte de la sociedad catalana.
jueves, 12 de septiembre de 2013
A propósito de la vía catalana.
Ayer, se produjo la gran movilización "independintista-nacionalista" catalana, que reivindicaba una forma de autoafirmación, desde las posturas político-sociales más estetizadas imaginables. Muchos de los voceros: alta burguesía mediática, creadores de opinión, "establishment político" y las más altas figuras de la cultura y la intelectualidad catalana, no cesaron en intentar hacer comulgar con ruedas de molino, a la gran parte de no-catalanistas o no-nacionalistas que integran Cataluña. Los principios inquebrantables, que suponían que blindarían y protegerían, ejemplificarían y glorificarían su movilización, fueron pura ingenuidad, candidez y falsa inofensibidad.
Ya que su acto, consistía en una simple y superflua cadena humana por todo el territorio catalán, un acto muy llamativo, muy ruidoso y "espectacular" del que los medios del "régimen" (TV3, 8TV etc...) según actitudes racistas y fascistas, siguieron las horas interminables de su duración y proceso. Su movilización fue, un ejercicio patético, del ridículo al que llega la falta argumentativa e imaginativa revolucionaria, de un colectivo absolutamente enajenado y alienado a la ideología dominante: el idealismo político de la derecha catalana, y a las tecnologías de "yo" o productoras de subjetividad, que establecen nuevos, roles, arquetipos y actitudes, asumidas dócil y acríticamente por los ciudadanos secesionistas. Queda encarnada y figurada tal posición, en los dispositivos de propaganda de dicha ideología, es decir, instituciones públicas, que pagamos, constituimos e integramos todos, por mucho que sean privativos de todos aquellos que no son catalanistas o nacionalistas.
El acto, se ocultaba bajo un manto de civismo, infantilidad, blancura, la armadura de la sencillez, lo jovial y la alegría, destilando confraternidad, hermandad, unidad del pueblo y pacifismo barato. Cuando, bajo la imagen artificiosa y forzosa, se esconde el mensaje y la retórica de la confrontación, la lucha, y el combate. Una retórica acusatoria y fascista, que construye una unidad exterior enemiga, opresora y dictatorial inexistente, denominada España. En sus discursos proclamaban cosas tales como: "Ens hem enllaçat pel nostre anel de llibertat" o " Necessitem posar fi a l'escanyament econòmic i cultural que estem patint" y así un largo sin fin de fundamentalismos e integrismos metafísicos ideológicos, que no hacían más, que construir, como hizo Heidegger en su discurso y texto "La autoafirmación de la universidad alemana", una construcción unitaria, ficticia y metafísica, de un pueblo con un destino inevitable e inquebrantable, el destino del espíritu de la voluntad del pueblo alemán, que no era otro que el del nacionalsocialismo.
Vemos, como va pasando el tiempo, como se suceden distintos discursos por parte del president y otros sectores del gobern, en que las excusas justificadoras y prolonguistas del Destino y liberación de Cataluña empapan la totalidad del mensaje. Cada vez más, la ANC (Assamblea Nacional de Catalunya) y otros organismos ideologizados y subordinados, hacen presión al ejecutivo y demás grupos sociales para consultar al pueblo "ya", ahora mismo, de inmediato. Será que ben el desvanecimiento de su oportunidad de afianzar privilegios y condiciones materiales favorables, ven el miedo del apagamiento y derrumbe de su castillo de naipes, de su "proceso universal" convertido en camino de caracol.
Ese miedo, no les paraliza, sino que les mueve a levantar y despertar la atonía de la sociedad y ciudadanía, que no esta para el debate o la razón, la polémica o la argumentación discursiva, sino que se encuentra, al igual que sus actores políticos, en una estetización de la política, que convierte el nacionalismo, en el camino más corto al fascismo, a la persecución, anulación y marginación del diferente o disidente. Una exclusión del espacio público, que vemos en radios, televisiones y diarios del régimen ideológico establecido, que abarcan la totalidad del espacio disponible para el debate y la polemización, convirtiéndose en grandes altavoces de diversos voceros alquilados, comprados o engañados.
Esta crisis actual, en la Realpolitik del proyecto soberanista o secesionista, es debida a la tozudez y contundencia de la realidad compleja, que demuestra que convertir ese delirio de abstracción idealista, en una concreción factual empírica, no sólo será larguísimo y pesado, sino extremadamente caro. Sólo posible a través de la explotación de los trabajadores catalanes y la credulidad y mezquindad de la burguesía más arrogante y mezquina, aposentada en su conciencia de clase.
Actuando el nacionalismo como un brazo religioso, la espera y engaño mesiánico terminará pronto, si los dispositivos, mecanismos y tecnologías de la subjetividad, no consiguen resultados efectivos y prácticos en los sucesivos acontecimientos políticos. La crisis económica y material, lleva al agravamiento de estas locuras ridículas nacionalistas, a esta atonía revolucionaría y a la conciencia artificial o pre-fabricada de un colectivo, que bajo un constructo cultural, como la identidad común, ve posible y legítimo, cualquier desvarío.
lunes, 2 de septiembre de 2013
Imposturas Modernas
Imposturas Modernas (III)
Tiempo de
escaparates, cultura de mercadillo y exposición, todo visible y fotografiable.
Exponemos en nuestros museos, restos de templos, casas, ropas, jarrones, platos
y monedas que antaño poseían un valor metafísico pragmático, y que hoy, su
valor es un valor de cambio monetario determinado por la industria cultural.
Más que conocer, nos
mueve la información, el morbo visceral, la curiosidad epidérmica, la
conciencia colectiva de identificación con el grupo, las ansias de poseer, sea
material o ideal, espiritual o físico. Nos palpita el acumular experiencias y
sentidos, sin cuidar nada. Queremos devorar pero no degustar.
La predilección y
preferencia por el tener, que no por el ser, conduce a la masificación y
socialización cosificada de todo aquello que poseía una entidad espiritual, la
piedra roseta se ha convertido en un mono de Gibraltar, se juega con ella y se
la retrata para el álbum familiar.
Las calaveras y
cuerpos momificados son uno de los valores más visitados, demandados, solicitados
y emplazados. Lo que antaño fueron hombres dotados de dignidad atemporal, hoy
son objetos de culto, más o menos otorgado, por su interés dentro de la
industria, y la racionalización de programas culturales, y distintas
fragmentaciones administrativas.
Los museos como
tecnologías de subjetividad, y productoras de verdad, determinan lo valioso e
histórico. En la posición del objeto puede leerse todo en cuanto es, cuando su valor, es mucho más cotidiano y
normal, y a su vez, tan trascendente que
no puede regirse y someterse a una estructura instrumental, industrial o
febril.
El arte en los museos,
está saturado, endogámicos y académicos, no flotan en la realidad, ni en
salones ni habitaciones. El arte, se encuentra mediatizado por expertos,
grandes espacios de desfiles y centros del escaparate. Expuestos ante la cadena
de montaje, hoy de observación, de mentes consumidoras y voraces en la
crematística.
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