domingo, 17 de abril de 2016

El periodismo en Tennessee


Querido director;

Como bien sabrás, tú, antaño intrépido reportero de provincias y ahora capitán del navío general de la información nacional, el periodismo es un sistema de eufemismos, una máquina de distorsión y extorsión de la realidad, un instrumento de hipertrofia o aparato de hiperbolización de lo real, al servicio de la economía y su imperativo de "maximización del beneficio", sea del tipo que sea, y a las demandas y caprichos del poder político; ya conoces esos salones de la alta sociedad, donde encuentras siempre tan grato y cálido refugio. Recuerdo que ambos, cuando empezábamos, sabíamos que la carne no puede comerse cruda, que necesitaba de ese fuego lento eufemístico para cocinarse y hacerse comestible y digerible; y que toda empresa ideológica implica un correlato sombrío, o no, económico. Sabíamos que el periodista goza de total impunidad para mentir, inventar, o exagerar lo que sea, lo aprendimos, entonces, del viejo e irónico Twain, el cuentista que nos parecía el más lúcido y el de la prosa más sintética y ligera; sobre todo, nos parecía divertidísimo, nos  reíamos a carcajadas de sus sátiras y bárbaras representaciones de la realidad periodística. Ahora, ese juego literario que tanto tiempo ocioso nos ocupó, es una innegable y dura realidad cotidiana. Recuerda el cuento, recuerda la primera versión del novato haciendo un resumen de prensa, y la segunda, la del redactor jefe, tras explicarle cómo hacerlo. 

La del novato sonaba así:    


<< Revista de prensa de Tennessee

Los editores del Semi-Weekly Earthquake se encuentran evidentemente en un error con respecto al ferrocarril de Ballyhack. No es propósito de la compañía dejar de lado a Buzzardville. Por el contrario, consideran esta población como uno de los puntos más importantes de la línea ferroviaria, y por consiguiente no pueden tener el menor deseo de soslayarlo. Los señores del Earthquake se mostrarán, sin duda, muy complacidos de proceder a la rectificación oportuna.
El caballero John W. Blossom, el competente director del Thunderbolt an Battle cry of Freedom de Higginsville, llegó ayer a nuestra ciudad. Se aloja en la pensión van Buren. 
Observamos que nuestro colega de Morning Howl de Mud Springs ha caído en el error de suponer que la elección de Van Werter no es todavía un hecho consumado, pero no cabe duda de que descubrirá su equivocación antes de que estas líneas lleguen a su conocimiento. Indudablemente, se habrá guiado por escrutinios incompletos. 
Nos complace señalar que la ciudad de Blathersville ha entablado negociaciones con unos señores de Nueva York para pavimentar sus prácticamente intransitables calles utilizando el pavimento Nicholson. El Daily Hurrah urge encarecidamente que la adopción de tal medida y parece mostrarse confiado en que se llevará felizmente a cabo. >>

Y la versión picante y en su supuesto punto, según el redactor jefe...

<< Revista de prensa de Tennessee

Los inveterados envusteros del Semi-Weekly Earthquake están sin duda tratando de arrojar sobre gentes nobles y caballerosas otra de sus viles y brutales falsedades con respecto a la más gloriosa iniciativa del siglo diecinueve: el ferrocarril de Ballyhack. Ha germinado en sus repugnantes cerebros, o mejor dicho, en lo que ellos tienen en el lugar del cerebro, la idea de que Buzzardville iba a ser dada de lado. Harían mejor en tragarse esa mentira, si quieren que su inservible pellejo de reptil se libre de la somanta de palos que tanto merecen. 
Ese asno de Blossom, del Thunderbolt and Battle Cry of Freedom de Higginsville, ya está otra vez aquí, comiendo de gorra en el Van Buren. 
Observamos que el infeliz pelagatos de Morning Howl de Mud Springs nos endilga, con su habitual propensión a la mentira, la noticia de que Van Werter no ha sido elegido. La muy elevada visión del periodismo es difundir la verdad; erradicar el error; educar, refinar y elevar el tono de la moral y las costumbres públicas haciendo a los hombres más amables, más virtuosos, más caritativos, y, en todos los sentidos, mejores, más santos y más felices; y aun así, ese canalla de corazón ennegrecido degrada persistentemente su honorable profesión difundiendo la falsedad, la calumnia, el vituperio y la vulgaridad. 
Blathersville quiere un pavimento Nicholson... Lo que quiere es una cárcel y otro asilo para pobres. ¡Valiente idea pavimentar un pueblucho con dos tabernas de mala muerte, una herrería y ese emplasto amarillento de periódico que es el Daily Hurra! Ese insecto rastrero de Buckner, el editor del Hurra, rebuzna sobre este asunto con su acostumbrada imbecilidad, figurándose que habla con algún sentido. >>

No veo en tu periódico ninguna intención de esclarecer, aunque sólo fuese teóricamente, en vuestras columnas siquiera, esa frontera infranqueable entre la realidad y la ficción, la escritura de los hechos, de observación, y la escritura de imaginación y promiscuidad literaria. No veo voluntad alguna de discernir lo esencial del añadido decorativo, lo ensayístico de lo literario, lo contingente de la búsqueda de sentido, la tarea del crítico de la del público o lector, la información de la propaganda, no os veo, prácticamente puestos en nada. Dirás, que la objetividad no existe, que toda selección es una opinión, que toda descripción es prescripción, que la gente tiene derecho a decir lo que quiera, que los anunciantes mandan, y que siempre ha sido así. Pero, sinceramente, me suena a excusa y a tedio; la pereza y la cobardía que te produce, os produce, pensar o reflexionar, pesa más que vuestro deber, eso es lo que veo.  

Seguiré otro día, esta carta nostálgica se me está haciendo demasiado larga; pero recuerda que para nosotros, los otros, siempre fueron aquello que le dice, en el cuento, el redactor jefe del Avalanche de Memphis a un corresponsal que le calificó de radical: "Desde que empezó a escribir la primera palabra, y luego las siguientes, poniendo los puntos sobre la íes y la rayita de las tres, hasta el mismo punto final, sabía perfectamente que estaba elaborando una frase saturada de infamias y rezumante de falsedades". Esos son los demás periodistas también hoy, no somos nosotros, ¿verdad?

Recuerdos, de un viejo amigo.






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