miércoles, 15 de enero de 2014
Mezquindad de toga y corbata
Mezquino se dice de quien peca de ruindad y falta de nobleza, y de individuos de tal insigne calaña estamos plagados en nuestro país, desde profesores de universidad ensimismados en sus problemas metafísicos de ascensos y zalamería vergonzante, a jueces dóciles como el perro más fiel a su amo, a fiscales verticales, obedientes hasta para la hora de ir a dormir, capaces de bajarse los pantalones y enseñar sus bellas posaderas simplemente para mantener su corbata recta y y su rutina diaria de héroe de avenida financiera.
No me gustan la moralina y los análisis morales para hablar de política, eso sería desvirtuarla, simplificarla, y jugar la carta de lo evidente. Decir que todos deberíamos ser muy buenos, responsables de nuestros actos, tener conciencia empática, y despertar nuestro sentimiento de humanidad para ser buenos hermanos y solucionar nuestro problemas políticos y sociales. Dichos discurso, no sólo suelen provenir de las bocas y los discursos más rancios, caducos y gratuitamente ontológicos de curas y predicadores, sino de supuestos y ficticios catedráticos, académicos o analistas de alta enjundia.
Oír a un catedrático de ciencia política de la universidad Pompeu Fabra, repetir los estereotipos, tópicos y mantras más elementales y triviales de: "necesitamos una regeneración política", "sufrimos una crisis de valores muy grave", "necesitamos el empoderamiento de la sociedad civil" o "Este país es de pandereta y tenemos una clase política de corruptos" es un insulto a todo teórico o filósofo político que pretenda examinar o estudiar la situación desde una perspectiva objetiva y desde una visión crítica. Tales discursos no han más que hegemonizarse con la vacuidad de los media y los canales tradicionales y canónicos del discurso dominante, lo que se establece como realidad social, a través de la convención, el convencimiento y la fe en dichas consignas y monsergas de visionario trasnochado.
Mezquinos, son todos aquellos, que juegan al populismo, a la demagógia, y al marketing en sus falsos estudios y análisis académicos, cuando solo hace publicidad y constatan su buen tipo para un ascenso, una palmadita en la espalda, una felicitación, o la posibilidad de ver su artículo en revistas que hacen ganar puntos a cierto profesorado entregado. Mezquinos son también aquellos que juegan a ser héroes o portavoces del pueblo, este es el caso de Pablo Iglesias, profesor de ciencia política en la complutense. Ahora pretende presentarse a las europeas, pero eso sí, vestido de un populismo barato, un aura de sentimentalismo y emoción del hermano de sangre, en este caso de clase. Tales sujetos, que juegan con la política y la transforman en representación de un teatro infantil, que la convierten en una interpretación del discurso más esperanzador y emotivo, dirigido a un público, en este caso, un pueblo (cierta clase social) sacudido por la crisis y su propia ignorancia, son individuos que reemplazarían de manera muy eficiente y competente el papel de los mezquinos de toga.
La toga no solo la llevan los jueces, muchos de los ilustrados políticos de nuestro país las llevarían si no fuera porqué les hacen mucho más ridículos de lo que algunos ya son. No voy a criticar por ahí a la clase política, puesto que si no, yo mismo me convertiría en un mezquino. Simplemente advertir y avisar a todos aquellos interesados en no engendrar alguna enfermedad terminal, que el cretino, el hipócrita, el mezquino, el pelota, y el hijo de puta, esto es, el lobo disfrazado de cabra, no están lejos de nosotros, pueden encontrarlo en la esquina de su calle, en el bar de tapas de debajo de su casa, en cualquier despacho de la universidad, en cualquier lado de su pupitre convertido en compañero de clase, etc. Dicha especie humana, no entiende de clases sociales, de estatus o de prestigio, no entiende de nacionalidad, sexo, o rango, de físico, estética o cercanía, es un fantasma que nos acompañará, como la sombra a su cuerpo.
jueves, 9 de enero de 2014
El cuartel de las ratas
Como no podía ser de otra manera, el ministro de Interior, tras aprobar una ley que apesta a fascismo rancio, ha cometido otra torpeza, esta vez no es ideológica, sino estratégica, ya que anunció el éxito de una operación policial en el país vasco, para desmantelar un núcleo de la banda terrorista ETA, antes de que esta se produjese, causando así la desbandada de los etarras. Aunque, salvando la incompetencia, puedo lograrse, gracias a la capacidad resolutiva de la Ertzaintza, con éxito la "operación Jaque", en la que arrestaban y registraban el núcleo duro de la banda, a nivel judicial, documental y operativo.
Este grupo de ocho abogados, constituía la única estructura activa de la banda terrorista, según apunta la investigación, en la que se encontraba la encargada de alquilar el matadero de Durango para la apología del terorismo el sábado pasado, y la abogada Arantza Zulueta, la más abyecta y radical de a banda, perteneciente a los que están en contra de pedir perdón a las víctimas, y perteneciente a los que aún creen en la lucha armada para la liberación de su sueño trasnochado. Su actitud en la detención acompaña mi descripción del personaje, puesto que la susodicha, aclamada por los cachorros, (llamados así, los jóvenes abertzales que ven como héroes a ratas y comadrejas) lebantaba las manos como héroe trágico que esta siendo castigado injustamente por los dioses, al que posteriormente se le aplicará la teodicea.
Mis reflexiones viajarán entorno a los comentarios de los opinadores, periodistas y demás hombres media, que he podido leer, ver, u oír en los distintos medios, sobre el tratamiento o la recepción de esta noticia. Distinguiré los dos grupos clásicos de este país, "las dos Españas" la roja y la azul, ambas demonizan y santifican a conveniencia, al grupo que mejor guarde o represente sus intereses. Tal es el caso de los "progres de salón", que se escandalizan con razón, cuando por el motivo más ínfimo, en que se trate sobre Franco o la memoria de los caídos, se rasgan las vestiduras, denuncian violación de derechos, insultos a los valientes republicanos muertos y caídos en la guerra, y sin embargo, ciando se trata de analizar los acontecimientos y hechos de ETA, parece que se hable de fuerzas objetivas de la historia, de fenómenos des-humanizados y des.personalizados, sin responsabilidad moral ni juicio político, como si no se tratase de la situación política del presente.
Ejemplos los tenemos en Antón Losada, J.M.Calleja, Pablo Iglesias, Gemma Galdón y un sin fin de los progres de la actualidad. Estos periodistas, profesores de universidad que opinan en el Ágora público de los media, levantaron espadas y rompieron filas cuando se habló del valle de los caídos y si se debía o no sacar a Franco de ahí. Y sin embargo estos mismos individuos muestran un complaciente, sosegada y amansada actuación, en lo que respecta al tema de ETA. Todos asintieron, que la manifestación en Durango era una muestra del "proceso de paz" y la retirada de ETA, cuando ni pidieron perdón, ni entregaron las armas o delataron compañeros y células estratégicas, que días después serían encontradas y registradas por la policía.
Así pues, veo como un sector de la progresía, demoniza a cualquier conservador como si fuera un fascista (que lo son en su mayoría) pero justifica y legitima, al menos comprende y analiza con insultante benevolencia a etarras, que en la actualidad no han pedido perdón, que se inmolan y postulan como héroes trágicos y que siguen con sus intereses, inmersos en un sistema que los ha vencido. De la misma manera, los llamados como miembros de la "caverna" ven un insulto cualquier rememoración crítica del franquismo o la historia de España, y en cambio transforman en asesinos y etarras hasta el más pintado nacionalista, convierten en monstruos y diablos sobre la tierra a todos aquellos, entre los que me incluyo, que sostiene que el estado de derecho, esta por encima de la voluntad de las víctimas, y que la política no puede ni debe, estar determinada por las mismas. Algunos ejemplos son: F.J.Losantos, G.Serrano, cuaquier miembro del PP duro, Intereconomía y demás.
En ambos enfoques podemos distinguir varios errores de teoría política: vemos la necesidad de postular el mal ontológico, una visión teológica del mal, que facilita el análisis político y la identificación de buenos y malos, del enemigo y la víctima, del oprimido y el opresor, como únicos agentes del espacio político. Como ya vengo sosteniendo en varios artículos, me parece una simplicidad y reducción del problema, una solución fácil para jugar al espectáculo y la teatralidad de la política, imitando la teatralidad de la vida privada de muchos individuos, que vemos reflejado en la televisión. Debemos contextualizar el mal, y examinar de que circunstancia o sistema procede, viendo sus causas y su porqué, no a través de la arbitrariedad del partidismo y el interés.
Otro error, es confundir historia con política, presentar a las personas de hoy, como personajes históricos des-humanizados y libres de toda responsabilidad moral. Si vemos a ETA como Napoleón o Calígula, claro esta que sus asesinatos nos parecerán lejanos, fríos, distantes y ejecutados sobre figuritas de plomo. No podemos historificar el presente político y juzgarlo, aceptando sus acontecimientos y fenómenos como fuerzas objetivas, inalterables, necesarios y como neutros, sobre los que no podemos actuar ni intervenir, escuchando una bonita historia de héroes y villanos. Y así podríamos seguir con la confusión entre tecnicismo e ideología, entre violencia legítima (Estado) y violencia terrorista etc.
Planteado el problema, que cada cual valore si el análisis objetivo, el juicio crítico y la propia teoría, no están en peligro en un espacio mediático tan estereotipado y constreñido como el español.
miércoles, 8 de enero de 2014
Aires irrespirables
Hace ya un tiempo que no puedo dedicarme todo lo que quisiera a este blog, a causa de la ajetreada y mal organizada vida de un estudiante de filosofía. Pero los bombazos informativos, la rabiosa actualidad y los cañonazos mediáticos, impulsan a cualquier intrépido a escribir o vocear sobre la situación.
De mis horas estudiando a Hempel, Reichenbach, Millikan, Armstrong y Mackie para filosofía de la ciencia, y mis laboriosas tardes poetizando y comentando el Der Feldweg de Heidegger, no he conseguido poder distanciarme de la agresividad de las noticias: la infanta otra vez imputada, causando así, un estado de falsa esperanza e ilusión a todo aquel cándido que crea que Torres Dulce (el fiscal general), el mayor siervo del status quo, permitirá tal ofrenda a la hija del "gran héroe" de la transición y el temido cazador de suecas y elefantes en Botswana. La "infantita" será absuelta, no habrá suficientes pruebas para inculparla, y nos quedaremos todos los españolitos con nuestra cervecita y nuestro bocadillo de calamares clamando al cielo y picando minas, luchando contra el reto de sir. Arthur Mas y la nueva Atlántida rebautizada como Cataluña.
Mientras la hija del borbón, se pasea por el mejor barrio (esto es, el más rico e insultantemente pijo) de la limpia y neutra Suiza, el resto tenemos que soportar con indignación, su estado en la edad de oro. Uno se la imagina en su casa de piedra blanca y añeja madera, tumbada en la cheslong de su mastodóntico comedor, tomando una copa de champán, acompañada por un jugador de waterpolo al que no le tiembla la mano al lanzar el balón, ni al robar en opulencia y lujo. Dibujándose en su rostro, una incipiente sonrisa de grandeza, soberbia y vanidad, que actuará de puñal y de daga mortal ante la sociedad española. Mientras la nobleza de sangre azul del siglo XXI permanece en su exilió de lujo, un país petrificado por la corrupción, hundido en una crisis financiera y económica; lucha contra una casta dirigente (llamada política) que se ha convertido en una casta depredadora ( a la luz de la recopilación de todas las leyes y medidas aprobadas por el gobierno conservador de la meseta).
Por supuesto que no me olvido del reto soberanista Catalán, llamado así en navidades, que no es otra cosa que un burdo secesionismo por intereses económicos de la burguesía, que acrecienta su malestar y conflicto ante la falta de respuestas de un gobierno central (PP) inepto, que he dejado de ver objetivamente como un actor político, y veo ahora -en una revelación que tuve durante las vespertinas tertulias de la tv-, como un monstruo de colmillos afilados, sangre chorreante, hambre de matar y aliento de muerte, la siento en mi cogote. La visión real del PP, viene tras la reiterada noticia de la ley del aborto retransmitida en un informativo, a partir de la cual, rememore lindezas que dicho gobierno, alardeador de la mayoría absoluta, de la que hace gala, ha aprobado en los últimos tiempos.
Leyes como: seguridad ciudadana, la LOMCE, la ley de las tasas judiciales, la misma ley del aborto, la amnistía fiscal, la ley reguladora de las manifestaciones, dejando aparte privatizaciones y demás, han hecho que deje mi objetividad y juicio frío para otra alma cándida del reino español. Dejo de verlos como demócratas y me creo versiones y visiones de amigos marxistas de los que uno descreía, y les veo como fascistas de traje y corbata, fascistas de guante blanco, edulcorados, pseudo-demócratas, pero al fin y al cavo fascistas igual. Tengo que recordar que el núcleo fuerte del gobierno, la sección del llamado PP pop esta formada por miembros que son o bien hijos de los fundadores de AP o militantes desde las aulas de la universidad de la misma organización antecesora del PP.
Veo pues, como en la actualidad, la fuerza del conservadurismo, de la religiosidad, de la derecha y el nacionalismo español han dejado ver su pelo y garras de lobo feroz. Veo como las instituciones y estructuras mal llamados sociales, son cada vez más vulnerables a ser vistas como lo que son, estructuras políticas, ideológicas y de poder. Veo como la hacienda y la justicia española son constructos de lo que llamaba Arendt como poder de nadie, invisibles e inatacables, pero que cada vez se desvelan y dejan caer su manto, entreviendo su verdadera cara. Estoy seguro de que dichas estructuras, que son formas de poder, y por tanto de dominación, subordinación y coacción, son indestructibles, pero son cada vez más identificables para el ciudadano de a pie, haciéndolas así, más vulnerables que antes.
En definitiva, el aire de la situación para cualquier pulmón medio, es un aire irrespirable.
domingo, 24 de noviembre de 2013
El juego de lo político, como hermenéutica de la política (I)
A consecuencia de la información sobre la actualidad de la que dispongo, a través de los medios de comunicación, diarios, radios y televisiones que frecuento, y el contenido de mi experiencia personal en debates, tertulias, conversaciones sobre política, sobre mesas y demás... me he dado cuenta, que existe un concepto que acompaña como la sombra y sobrevuela como un buitre carroñero, todas nuestras conversaciones y problematizaciones sobre la política.
Un concepto merodeador, que en su uso coincide tanto en mi experiencia particular y contingente en la vida cotidiana, como en los "debates nacionales mediáticos" que constituyen experiencias ajenas y externas a mi, pero de cuyo contenido me hago cargo. No es otro que el de la "verdad", la posesión de la verdad por parte de individuos o de colectivos, sean tribus, naciones, iglesias, pueblos, comunidades o estados, que creen ver con el ojo de la verdad la realidad de las cosas, el "ser" mismo del mundo. Entienden pues, la política de una manera impositiva, como espacio social de relaciones de poder (marxismo), donde la verdad es el contenido material del poder formal, como si entender el "ser de las cosas", no se pudiera derivar el "poder y deber ser" y por lo tanto, de un artificio o "disponible" humano que no posee verdad revelada, natural o determinada, sino que es un puro constructo interpretativo.
Eso si admitimos la posesión de la verdad en ámbitos como la manera de vivir, ser o hacer en el mundo, parece que sería un reduccionismo y simplificación castradora de multiplicidad y la pluralidad, sería una apuesta por lo monolítico, lo unívoco y lo "igual". Cuando lo que existe en la variedad humana es la distinción, lo diferente, el hecho de la pluralidad, que en política se ha interpretado como la sombra, la alteridad, lo "otro", de ahí las interpretaciones de la esencia de la política como la relación "amigo-enemigo", de lucha de clases, amo y esclavo, en definitiva, opresores y oprimido como dice Marx en el Manifiesto comunista.
Salvando las distancias, y admitiendo que podría ser esa la esencia de la política, no cabe duda que la política también es una experiencia en lo público, una experiencia en el mundo "entre" los hombres y en la actualidad que nos ha tocado vivir. De ahí que en mi caso, el principio metafísico que determina la condición de cada individuo y colectivo, como un destino o predestinación a ser esto o lo otro, a poseer la verdad unos y la falsedad, el error y la equivocación unos otros, en que su teleologia es adaptarse a la verdad proclamada o establecida, me parce una ingenuidad y una excusa para las mayores brutalidades y una carta blanca para obedecer a intereses y caprichos. A mi juicio, las escuelas o ideologías que se creen en posesión de la verdad y portadoras del sentido, son las que han pervertido y frustrado la verdadera política.
En nuestro presente, en nuestro "hoy" cotidiano y rutinario de praxis política, vemos como se presenta la política y las discusiones entorno a ella, como una lucha por la búsqueda de la verdad, una lucha para hegemonizar el propio discurso y elevarlo a categoría de dogma o doctrina, metodología para los fines últimos del hombre, o cosa parecida. Pero como Hannah Arendt, considero que el constituyente de la política es la libertad y la contingencia, el acontecer y suceder inesperado, que podría ser de una manera o de otra, pero no necesario. Una concepción de la política no en verticalidad y totalizadora, sino horizontal y plástica, una concepción de la política como construcción de espacios de relación, que se da en ese espacio "entre", de constitutiva libertad, de ahí que no haya imposición o hegemonía, nada por arriba, no por ello todo vale y hay que conducir esta postura a un relativismo.
Ya que, lo que sí que es objetivo, es el marco, la forma o el espacio en que se dan: acuerdos, opiniones, palabras y discursos, es decir, la condición de posibilidad para que nos hagamos visibles, dueños de palabra y acción libre sin opresión, esa condición de posibilidad del pacto, el consenso y el diálogo, esa estructura que contiene ese contenido, es precisamente una estructura objetiva y sólida, la única que permite el diálogo, el debate y el juego.
Tomo la concepción de juego del propio Gadamer, para aplicarlo y concebir la política, como dinamismo, movilidad, plasticidad, juego entre "nosotros" y no entre "yoes" subjetivos, algo que involucra a todos, tanto a los jugadores mismos como a los espectadores. De esa manera nadie que viva en una sociedad libre, puede evitar la mediatización política, la demanda, interpelación y emplazamiento de la política, que requiere precisamente que los que son distintos y contrarios, dialoguen, acuerden y pacten, sin contentarse por completo ninguna de las partes combatientes, pero siempre a renglón de las normas y reglas del juego de lo político, sin escapar del marco, ni justificar posibles salidas del mismo. En el juego hay distancia entre los jugadores, hay un espacio "entre", hay horizontalidad, hay dinamismo en la aplicación de las propias reglas para beneficio de intereses o ideología de uno mismo, pero sin escapar del artificio, del emplazamiento que requiere el propio juego, la entrega y el diálogo, como ejemplificación del Logos, esto es, palabra (lenguaje) y razón (discurso).
Concluyo pues, que para solucionar los problemas políticos y de comunicación en la actualidad, es necesario, que "todos" ya que lo entiendo horizontalmente y no en "arribas y abajo", seamos capaces de ser conscientes del marco, del juego al que jugamos, las normas y reglas de la acción, y seamos capaces de usar el Logos para dialogar y consensuar, regir el espacio común y evitar que nada salga de nuestras demarcación del espacio político, "darse" (la subjetividad) al espíritu objetivo, "entregar" una libertad absoluta, una fuerza y un poder individual, a cambio de una libertad normativa, un poder objetivador, y en lugar de fuerza, justicia. Eso entre otros beneficios y producciones del artificio de lo político, que nos permiten ser genuina-mente hombres.
jueves, 21 de noviembre de 2013
Politólogos cadavéricos
Ayer, me topé en televisión,con el programa "El Debate" de televisión española, en que por una excepcionalidad inusual, los tertulianos no iban a ser veteranos y clásicos periodistas de las grandes cabeceras o expertos en el tránsito mediático. Sino que eran jóvenes politólogos, abogados y algún periodista, recién salidos de la facultad. Eso sí, de las mejores facultades areladas a la Nación, las más vulgarmente conocidas, cómo "las pijas públicas" (eso es, la Pompeu Fabra). Excepto uno, que se presentaba como un coleccionista de títulos y máster, que casualmente fue el que escupió mayores obviedades, inexactitudes y ambigüedades del debate, que por lo que el lector puede, imaginar, no estuvo ausento de ellas, que parece que estudió fuera del país.
De mi lectura crítica del debate entre jóvenes, tengo que apuntar algunas cuestiones de fondo y profundidad en el orden intelectual, que afectan a nuestra comunidad, instituciones de enseñanza superior, y a nuestra conciencia objetiva del asunto. El examen "crítico" de los jóvenes politólogos, era un análisis factual, un puro estudio estratégico, una recopilación de opiniones, de carácter personal sobre los gobernantes, de tono psicologista y subjetivista, un cálculo de probabilidades sin fundamento ni profundidad ideológica o teórica.
Quisiera remarcar esos dos puntos, ya que ninguno de los ocasionales tertulianos, dijo nada acerca de pensar un nuevo marco (framework) estructura o forma de tematizar la política, llenando ese ámbito de ordenamiento de los actores políticos, con un contenido ideológico, un constructo donde poder pensar lo político, constituido por conceptos e ideas objetivas, sin ser susceptibles de opinión, creencia, o prejuicio alguno. Establecer el tablero de juego, el suelo en que se pisa, definir los principios primeros de los que se parte como fundamento para el pensar, y la construcción o edificación de un discurso que pretende ser crítico, performativo, rupturista o fundacional, es imprescindible para cuestionar, renovar y actualizar nuestra situación y circunstancia política.
Con esto quiero decir, que en una situación de abismo, decadencia o crisis, deben replantearse los artificios y anteojos con los que analizábamos la situación. En el debate entre jóvenes (!precisamente ellos¡) se necesitaba una nueva terminología, no copiando a los analistas clásicos de periódicos, televisiones o radios, sino exponer y postular un nuevo marco para pensar lo político, basado en el análisis conceptual e ideológico, alejado de los intereses de un grupo mediático, alejado de los intereses personales de quienes se ganan la vida en una determinada trinchera ideológica, alejada y distante de voceros, "loritos" y autómatas de status quo. Y aprovechar esa oportunidad, que desde una televisión pública se les ofrecía, se nos ofrecía, para proyectar y postular un discurso, que independientemente del contenido ideológico, fuera abiertamente declarado como eso, ideológico y sin complejos, a su vez que puramente conceptual o teórico. Teníamos la oportunidad de poder replantear lo que un discurso estéril dominante silencia, eso es, el pensamiento ideológico y la teoría política, que están altamente atacados, en la era de la tecnificación , la tecnocracia, el pragmatismo y la utilidad, que des-ideologizan la mayor parte de cuerpos, posturas, actitudes, instituciones y decisiones políticas.
Esa necesidad de la ontologización del presente, de actualización de lo que hay, de tomar conciencia y hacer visible el campo de acción, es lo que se ha perdido en un debate, en que jóvenes, que poseían intereses sociales en común, desaprovecharon, y por supuesto la fatalidad de ver, que como menores de edad, aprenden y se mimetizan de los expertos que calientan esas sillas semana tras semana.
Para terminar, no sólo quiero que el lector se quede con esta visión de la condición joven, sino de la deformación propia de los licenciados o estudiantes de ciencias políticas que pecan más de metafísicos que los propios filósofos. Lo detecto en sus observaciones, opiniones y comentarios, que me hace verlos como futuros asesores o expertos, aquello que Hannah Arendt criticó con insistencia y furia, confundiendo historia con política, lo social y lo político y cayendo en errores como la justificación de sentimientos, emotividades, entrando a comprender y simpatizar con varios colectivos populares, algo que a mi juicio no debe hacerse en aras de la objetividad. Concluiría diciendo posiblemente a los filósofos les haga falta leer más periódicos y menos Tales, pero a los politólogos les hace falta más filosofía política, y menos estadística, derecho constitucional o macro-economía... luego pasa lo que pasa.
viernes, 15 de noviembre de 2013
Respuesta a un secesionista no nacionalista
Espero que no se tilde mi artículo de "Raholismo" o cualquier exageración o ridiculización de mis argumentos e ideas expresadas ya, aquí, desde largo tiempo. En respuesta a unos argumentos que un antiguo y viejo compañero de infancia, estudios, e incluso hasta vecino, ha esgrimido sobre mi comentario en una red social, respecto al insigne mesías de los nacionalista y ERC (O.Junqueras). Me dispongo a rebatir sus ideas centrales con las que me muestro radicalmente en contra. Trataré de ser analítico, preciso y conciso en el desmantelamiento de tales ideas peregrinas, que si bien demuestran un gran interés y conocimiento sobre la política por parte de quien las exponía, y así me consta, no dejan de ser ideas imprecisas de un mal-entendimiento de la política y un fallido, por no decir, extravíado y pervertido análisis de la realidad actual, a mi entender.
Para empezar, a partir de la experiencia personal de un servidor, en cafeterías, bares, clases deshabitadas de la UB, y distintos foros y espacios en los que tengo contacto con activistas, militantes, individuos civiles a secas, entendidos, eruditos sobre el tema y demás tipología social. Me he dado cuenta de que los politólogos, o estudiantes de ciencias políticas, tienden a reducir la política a democracia, en el mejor de los casos, o a lucha de relaciones de poder y clase, en el peor. Tienden a valorar la corrección o incorrección, validez o invalidez, de una actuación, discurso o idea política, según si es democrática o no, es decir, según el marco y perspectiva valorativa democrática. No solo regulan la vida práctica y la "realpolitik" sino que pretender tiranizar la misma teoría política, la vida teorética a partir de principios dogmáticos y reductores, como si fuera una subasta de muebles viejos y una lonja de pescado fresco, me parece un ataque a la objetividad, a la verdad, a la exigencia arguemntativa, al discurso y a todos aquellos pensadores que haciendo y valorando teorías y sistemas políticos en extensas obras, jamás nombran a la democracia, ni la usan de conejo de chistera. El horizonte es la simplificación política y la reducción de espacio público de aparición a un sistema de aprobación mayoritaria.
Las ideas que exponía y se contraponían a las mías eran:
a) Él sostiene que con la actual España de derecha reaccionaria imperante, prefiere un auto-gobierno, no independiente pero que se organice 100% por sí mismo en tanto que comunidad, a lo que yo respondo: como si no hubiera derecha reaccionaria en Cataluña, y es precisamente la hegemónica en medios de comunicación y espacio público institucional (dominada por el grupo Godó, "conde" de Godó, ¿la derecha catalana le parece menos reaccionaria o rancia que la española?) que domina por completo el proceso secesionista. Incluso ERC apoya en medidas económicas a CIU y esta dispuesta a vestirse de corderino, siendo un lobo de la estepa. Por cierto, si defiende la secesión por la presencia de una derecha reaccionaria y rancia como él dice, y en lo que estoy plenamente de acurdo. Qué le hace pensar que teniendo un estado propio eso no lo va a tener, de igual manera, la política no es solo un gobierno, sino un estado o marco político, si no te gusta el contenido (gobierno) cámbialo o haz lo posible para cambiarlo, no veo porque hay que cambiar el marco, la forma (estado o sistema político en unidad nacional)
b) Me recrimina que puedo no estar de acurdo con el proceso nacionalista, pero que es legítimo y es respaldado por la población, yo respondo lo ya dicho anteriormente, y le acuso de ser corto de miras, ya que eso lo dice en contraposición a mi escrito sobre Junqueras, como si no hiciera falta escribir en contra. A parte, no contempla que no hay un "dato" o un "hecho" objetivo que respalde tal atrevida aseveración, ya que la mayoría dudo que la conozca por completo, a no ser que sea por ciencia infusa. A parte de que es, una obviedad, el que puedo o no estar de acurdo, más faltaría y claro esta. Esto responde al pensamiento Alicia también imperante por las facultades de políticas o en la misma ideología secesionista bien-pensante, ingenua, incrédula y que ha perdido todo horizonte y perspectiva de "lo político"
c) Su reivindicación de las CUP como un partido "anti-status quo" y que postula una igualdad y justicia social, me parece un mensaje clerical, agustiniano, una ingenuidad y candidez alejada de todo proceso de madurez ilustrada, propias de toda nación sería creciente, cosa que pretende ser Catalunña. Recordemos que las CUP reivindican la independencia y la constitución de lo que llaman "els països catalans" ¡no creo que haga falta decir nada más! A mi juicio es un disparate y una arbitrariedad, una memez digna de aquellos que viven del eterno espíritu revolucionario, la archi-fosilizada izquierda orgánica y vertical y la más paladina invención de lo social. Piensan que crear y derogar fronteras pertenece aún al dominio de sus juegos de infancia, las ilusiones, esperanzas y sueños de aquellos que representan el pensamiento Alicia, es mejor que no sean interpretados y atendidos más que precisamente ahí, en un salón de juegos infantiles, no en un parlamento. El presentarse a si mismo, como un secesionista pragmático, un defensor del autogobierno de las comunidades, no es más que el jugar con palabras enmascaradas, falsas ambigüedades y ficticias nociones de la administración. No será un nacionalista o romántico herderiano, defensor de la "raza" o el espíritu heideggeriano y destino del pueblo, pero sí que sostiene una postura alejada de la política, que como ya he mencionado en anteriores artículos, es el espacio "entre nosotros", el hecho de la pluralidad de los hombres y no los colectivos, ya que esta es individual y no plural. Su mal-entendido viene precisamente de concebir a Cataluña como una unión totaliza-dora y unida, cosa que no es así. No defenderá la unión por identidad, pero sí la unión en autogobierno e intereses comunes, pero es precisamente eso lo que también es falso y una perversión de la realidad.
d) Por último, rememora la frase expuesta al fin del manifiesto comunista: "obreros del mundo uniros" me parece un claro ejemplo, de la falta de visión y análisis actualizado de nuestro presente, de nuestra actualidad, y del cambio y transformación del mismo contenido, al que la forma debe adaptarse como decía Stalin en "socialismo o anarquismo": las condiciones materiales y las fuerzas productivas, esto es la infraestructura, son las que determinan la cultura, las religiones, ideologías y conciencia, esto es la estructura de la sociedad. Argumentos peregrinos y paladines como estos, no pueden ser tomados seriamente viniendo de un teórico político o politólogo como es mi compañero, es necesario que abandone sus palacios de invierno, su posición de intelectual orgánico o popular y piense como el reducto universitario al que pertenece le permite, esto es, desde la libertad constitutiva absoluta de lo que se presupone una universidad, académica, potente, reflexiva, intelectual y des-ideologizada. Desde la reflexión crítica, y no las soluciones enlatadas como los golpes de legitimidad democrática, que piense la raíz y desde un esquema sistémico de hondura política, pensamientos originales e independientes, no consignas vulgares y populares, como la justicia e igualdad social, un nuevo orden estatal sin matizar cúal, un "uniros proletarios de todos los países", y falsos intentos de disfrazar un secesionismo romántico como la medida más útil.
Como resumen añado, que no ataco a la persona sólo a sus ideas, su persona merece todo mi respeto y si cave admiración, pero sus ideas, si se dan de tal forma, pueden ser atacadas sin piedad, como es el caso. Añadir, que la visión de la política que sostengo y vengo defendiendo, esta harta-mente expuesta en distintas entradas de este blog, y que por con siguiente no veo necesario volver a repetir y extender mi entrada de hoy hasta la ex-tenuidad.
sábado, 9 de noviembre de 2013
La tercera vía, ante la pérdida de Mundo
En las últimas semanas, la gran exaltación nacionalista ha reculado, los grandes posibles logros, la voluntad emancipadora, la gran heroicidad y los aire de victoria, se difuminan y disuelven en el horizonte de experiencias políticas comunes, así lo ha determinado la negativa abusiva e irracional, no dialógica sino analógica de un gobierno que no gobierna y un estado que ya no representa. En una posición distante, frente a la sociedad y el mundo político, y frente a los problemas y desafíos que plantea, el ejecutivo permanece invisible e inaudible.
El gobierno central o unionista, no ha sabido resolver la papeleta, no ha sabido jugar al diálogo ni al debate, no ha conseguido reunir al grupo secesionista, que por mucho que me pese, obtiene un gran y abrumador apoyo dentro y fuera de Cataluña, y problematizar y polemizar las demandas, disposiciones, intenciones e intereses de ambas partes. Todo hay que decirlo, ninguna de las partes, ni unionistas ni secesionistas, nacionalistas españoles o catalanes, entiende el juego de la política, de la acción y la palabra, ninguno entiende que lo propio de la política ese "entre" nosotros, ese espacio que nos separa a los distintos y diversos, ese espacio plural constitutivo de libertad, que representa la libertad política, y la condición de gestionar y administrar desde la palabra. El que posibilita establecer las relaciones de realización o reconocimiento entre unos y otros, y con nosotros mismo, esto es entre colectivos e individuos, con sus propios intereses, pero que comparten un "mundo" (Welt), esto es un espacio de significación y sentido político, de lo común y colectivo, lo que compartimos, que no es, ni mas ni menos que lo público.
Las naciones no se constituyen por colectivos o peticiones de la mayoría, de la misma manera que la simple voluntad no basta para hacer bien las cosas en lo personal o lo profesional, puedes tener muy buena voluntad y las mejores intenciones para hacer algo, y cometer un daño irreparable. De la misma manera, el mero colectivo, de facto, no constituye nada. Es necesario la creación de "mundo" contingente e inesperado donde aparecer, interrumpir o irrumpir, y ese es precisamente una nación política ya establecida. Esta debe cambiarse y moldearse según necesidades racionales, propuesta razonables, proyectos sometidos al criterio y evaluación de principios justos y libres, principio primeros que están dados en el mundo, como diría Aristóteles. Y no meros actos de resentimiento, pertenencia a la tierra y entorno, conceptos propios de los animales, sino a un mundo propiamente humano.
Propiamente humano, quiere decir, en que se asumen las múltiples, expresiones, problemas, y requisitos de la existencia en cuerpos políticos, esto es, la racionalidad, la conciencia "para y hacia algo" y la libertad constitutiva individual en política. No valen creaciones de ficciones identitarias, abstracciones emotivas y sentimentales que abarcan y representan a colectivos enteros, los sistemas políticos basados sobre cuerpos familiares, con relaciones de fraternidad y hermandad, son apolíticos y extra-mundanos. El amor y este tipos de sentimientos (propios del pensamiento Alicia altamente extendido en nuestra época) no pueden estar en la mesa de negociaciones, y es precisamente el sentimiento de catalanidad, el "jo hem sento català", lo que conduce ha no admitir sus peticiones apolíticas y sus demandas extra-mundanas.
El mundo es lo que nos relaciona e interpela a distintos y diversos, lo que nos hace pactar y consensuar, discurrir, conceder y ceder. Pero la identificación de "lo otro", de la alteridad y lo ajeno, la negación de mundo y en consecuencia separación de cuerpos legislativa-mente, históricamente y políticamente unidos, basada en el catalanismo, idea-fuerza que contiene todo ese conjunto de relaciones familiares, de hermandad en una sola tierra y demás... Es lo que conduce a la perversión de la política. Conduce al derrumbe de de la emancipación racional y consciente, a la no ilustración de los pueblos, de la sociedad y al no apego a la objetividad como norma y ley.
De la misma manera, los unionistas también cometen ese erro, de no escuchar, de no atender y de negar sin argumentar, más que lo mismo formalmente, pero con distinto contenido nacional, misma posición pero a la inversa. Difícilmente puede pensarse el problema, ya que se escapa del margen, del marco y esquema del discurso y la palabra, todo serán opiniones, legitimaciones epidérmicas y voluntades gratuitas, ingenuas y pueriles de lo que quieren ser, sin pensar en ser, simplemente queriendo.
Como decíamos al principio de este artículo, no se ha sabido resolver la papeleta políticamente desde el gobierno central, visto lo cual, el nacionalismo catalán, se ha planteado la tercera vía, la moderación, el conceder y ceder demandas, intereses y exaltaciones, en rebajar la exigencia de su voluntad y en pensar vías alternativas, para solucionar el problema. Podemos decir: que no hay mal que por bien no venga, aunque jueguen al ratón y al gato, y no al debate entre hombres.
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